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25 ago 2026

El espejo no me asusta...



 “El espejo no me asusta,

las canas no me pesan,

la talla no me define,

y el cansancio no me para.


Es lo que cuesta todo,

recuperarse tras un esfuerzo,

salir de una enfermedad,

o que me cure de una caída.


Y lo que me repercute todo,

ya no me siento tan ágil,

mi mente ya posterga el presente,

y las dolencias que no matan

van en aumento o frecuencia,

aunque nada de esto aparente.


Me despierto de madrugada,

porque me dormí cuando el sol,

rozando el límite de lo enfermizo

en cuanto mi hora pasa

o cuando la incertidumbre se impone

subiendo mi cortisol

y entonces la luna me insulta.


Cosas de maduros y durezas

que se juntan en un vulgar tipo

cuya única función es vivir

creyendo en ese del espejo

al que observa acariciando canas

recordándose joven y apuesto

o al menos mucho más vital

y se sonríe rememorando.”


24 ago 2026

El instinto instiga...





“El instinto instiga
inculcando indulgentemente
inconsistencias inapelables
inmutables e inflexibles
insensibles e intemporales
a nuestro vital insistir.

La pulsión siempre presente
propondrá principalmente
pagar al instinto primeramente
para no alternativas proponer
que te invaliden como ponente.

Brevedad, instante, raudal
definen su tiempo del ya.

Si hay repetición y constancia,
conocimiento ya posees,
y la dependencia deviene sola
que con algún dolor te instigará
a volver al redil,
doliendo siempre hasta ser tú.”

2 ago 2026

Quizá una reflexión...



“Quizá una reflexión
no quepa en un poema
porque no parece su sitio
y menos sin rima ni métrica.

Pero eso, es el amor...
un intención oculta en…

Sí, eso, lo que tú crees que sea,
allí donde metes todo tú
y exiges a la otra persona
que de no ser, no será nada,
y cruelmente te infringirá el dolor
propio de quien no sabe amar
y vilipendia el que se le da.

Eso es el amor,
confusión habitual,
porque rimar con candor
siempre toca lo espiritual,
pero solo en uno
cuando no reman igual.

Amar no es amor,
al menos en mi ser,
porque lo que doy, lo sé,
y lo que se entiende, no lo sé,
ya que la necesidad observante,
adularme, no tiene por qué.

Querer es má fácil,
aunque tan mezclado cuan cóctel emocional,
permaneciendo como dependencia sináptica
con la que aquello apetecido
se convierte en mi bien
al haberlo yo así
como necesidad fabricado.

En fin, ¡sálvese quien pueda
ante tanta pedanía autodeterminada
en la que parcelamos
quizá al amor, quizá al querer
y así estructuramos al corazón
amurallando nuestra sin razón!

Y queremos a un pez o a una persona
en la igualdad del querer,
y amamos a una idea, un romance o al hijo
en la comparación futurible
de lo que a ti te haga permanecer
como efigie inalcanzable al olvido
finamente tallada de ambiciones
imposibles de sostener.

Una vez llegada la muerte,
porque la vida no te necesita,
quien permanece, tras el llanto o la risa,
caminará con o sin tu permiso
pues mientras vivías eras una repercusión
que al irte se liberó,
bien a la fuerza bien a las penas
pero obligado se verá…
a ser lo que tenga que querer.”

podcast

Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.