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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.

12 sept. 2015

¡ Qué me pasaría !

Foto propia

"¡ Qué me pasaría !
o quizá, ¡ que no pasó !,
pues donde debieran haber recuerdos,
ora tristes ora alegres,
tan sólo existen retazos de tristeza,
arañazos de momentos indiferentemente alegres
y recuerdos de eterna espera no colmados
que son la base de mi ser.

De cuando en cuando, como ahora,
me asaltan buscando respuestas
al por qué yo no fui,
como todos los niños,
feliz.

Entre unos y otros momentos,
una vacía neblina me dice
que algo debió haber
y que en el oscuro baúl del olvido reside
lo me niego a recordar.

De quien conozco de aquella época
buenas referencias aportan de mi ser
aunque me espetan advirtiendo
que fue un segmento temporal
lleno de morales y oscuras obligaciones
que convertían lo más sencillo y natural
en la más indigna maldad
portadora de humillante pecado
y merecedora del torturador infierno eterno,
fe en la que fui inculcado.

Creo que yo amé a una transgresión
y a fuerza de disciplinarme en el temor
mi infante y sumiso espíritu
aprendió que todo requería de un merecer
tras el cual podría esperar, alguna vez,
la tan necesaria alegría interior de sentirse amado
pero  no llegaba nunca,
o quizá llegara pero desgastado de tanto aguantar
no lo reconociera o aceptara
pues el rincón desde donde uno se refugia
lo ocupan personajes ensoñados
portadores de imaginaciones y subjetividades propias
nacidas de una personal esperanza irreal
que ninguna verdad podrá nunca igualar
y,
quizá sea por eso
por lo que no lo recuerdo.

No importa lo que sucediera,
pues siempre sucederá algo,
lo que importa
es el poso que queda tras el tiempo
al no haberlo superado.

Al menos…
encuentro en esto una razón
para saber que fui
algo, al menos,
inconexo para esa época
y por ello, aún…
sigo siéndolo."

10 sept. 2015

Hay días...

Foto propia

“Hay días...
en los que el pronombre personal
adquiere un protagonismo inusual,
como si entonces la energía
o las vibraciones o la curiosidad
de ti irradiara de forma atrayente y clara
y entonces ese
tú y yo, o nosotros,
atrae miradas para las que ayer
ante ellas desfilabas como indiferente,
o hasta desde la lejanía visual
parece que algunos párpados se entornan
como afilando al ángulo de visión,
o notas como alguna cabeza lateralmente
apunta la oreja sin necesidad de mirar,
o percibes alguna inhalación a tu paso
seguido de un tímido giro de cuello,
o sucede una mueca de sonrisa
tras la agradable mirada de un paseante
que entorna los ojos, inclina la cabeza
y olfatea el aire a tu fragancia...

Quizá sea que hay días
en los que el pronombre personal,
inusualmente,
adquiere conciencia
y entre pasajera incertidumbre
y asombro ante dicho azar
te produce sentimientos
ora encontrados ora gratificantes
pero, adquieres conciencia
de tu singular repercusión.”