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9 abr 2026

Hay días que no te apetece nada...



“Hay días que no te apetece nada
y hasta el suspiro se te escapa indolente
porque eres un automatismo de sentidos
repleto de procesos involuntarios naturales,
pero tus neuronas se vuelven vagas
como queriéndome decir; Para, descansa…
y por eso te quitan… las ganas.

Miras, hueles, sientes roces, escuchas,
y hasta distingues sabores cotidianos…
nada distinto, nada esperado, todo hormonal,
y vas y vienes a tus cotidianas obligaciones,
y entra el sueño y el hambre y el cansancio
sin que tú hagas más que esa nada
necesaria para vivir y, quizá, no morir,
pero ni eso lo controlas, porque es innato.

Así que, por así decir,
los dedos solos escriben o teclean
porque ya son automatismo de mi
y sin ello el día no está completo
de los ritmos biológicos necesarios
que mi vida necesita para vivir.”

1 abr 2026

Nadie ha de disculparse...



“Nadie ha de disculparse,
yo no entiendo ese acto,
porque quien lo hizo
puso su ser en ello
y no tiene por qué disculparse.

Si se hizo de buen corazón
nada significa no haber entendido
lo que desde otra mirada parezca
y seguro que tiene su buena razón.

Si se hizo de mal corazón
no se va a arrepentir
sino de no haber llegado más profundo
en la herida que quiso abrir.

Así que nunca pidas perdón
y que todo fluya por su cauce
pues una u otra motivación
generarán resultante solución,
que marcarán el avance.”

Siempre se me decía que yo era triste...


"Siempre se me decía que yo era triste
y así eran mis poemas
y yo les decía que solamente me leían
porque lo que yo reflejaba era alegría
solo que ellos no me entendían.

Yo decía que al menos transmitía
algo que ellos, parece que entendían,
para que lo contrario comprendieran
que era el mensaje de mi poesía.

El mensaje no es la tristeza
sino lo que no la genera.

Si hablo del dolor,
el mensaje es lo que lo genera,
si hablo del amor,
no quiero que te mires tu interior
sino la dependencia que lo creó.

Somos seres de símbolos y conceptos,
cuando algo se supera lo olvidas,
por eso escribimos lo existente
y de esa manera verlo desde fuera
y que ojos de intrusos lo cuestionen,
pero a veces,
rascamos tanto la herida
que vuelve a sangrar
y aparece nuestra amante
que sin juzgar te incita la poesía.

Pero hay quien se ve en ese sangrado
que él mismo se genera
porque viene a ser una isla
donde nadie más puede entrar
y a salvo uno mismo se queda
rodeado de un foso autístico
que así es entendido por los demás
como estilo, genialidad o privacidad
al que nadie se atreve a traspasar."

podcast

Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.