“Los fantasmas existen,
siempre nos acompañan,
pululan a nuestro alrededor
y nos poseen a su antojo.
A veces nos hablan,
a veces nos mueven,
a veces nos transportan,
a veces, somos ellos.
No hay nada que podamos hacer
pues ellos todo lo controlan
e interactúan con otros,
esos con los que se van encontrando
en ese camino que creemos tomar
con voluntad y determinación.
Sin ellos no podríamos vivir,
se anticipan a todo
escaneando constantemente
y antes de que te des cuenta
ya has tomado tal decisión
que no sabes ni por qué ha sido,
o la ves normal en tu mundo,
pero no has sido tú
sino que ellos,
cual ángeles o demonios,
ya guiaron tu voluntad
haciéndote creer
que eras libre…
pero era inevitable.
En la vida no vemos la realidad
sino esos conceptos que tenemos
y ante tal o cual estímulo
nuestro ser, antes que nosotros,
ya sabe lo que tiene qué hacer,
aunque luego piense y razone,
pero solo lo hace para justificarse,
para no quedar desvalido de alguna lógica,
que es lo único que le mantiene lúcido
entre tanto fantasma que es y percibe
pero no es ni necesaria
porque todo se produce
a pesar nuestro.
¿Acaso no es este…
el mayor fantasma?”