“Tras mi paseo en bici
y abrir con la llave la puerta
aparecía ante mí zumbando,
como esperando,
y al verme agitada se movía
inquieta y huidiza.
A ella me he acercado
con palabras tiernas y delicadas,
como para no asustarla,
pero haciéndose como la que no quiere
se apartaba remoloneando
impidiendo todo contacto.
Al cerrar con llave mi morada
he intentado buscarla pero nada
pues con gran agilidad se ha esfumado
sin dejar pista alguna de su presencia
quizá sabiendo que la ansiaba.
Quizá tras un mueble
quizá tras la cortina
quizá en otra estancia
quizá… quizá… quizá
por la ventana se fuera
la molesta moscarda
evitando una muerte obligada.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.