"Siempre se me decía que yo era triste
y así eran mis poemas
y yo les decía que solamente me leían
porque lo que yo reflejaba era alegría
solo que ellos no me entendían.
Yo decía que al menos transmitía
algo que ellos, parece que entendían,
para que lo contrario comprendieran
que era el mensaje de mi poesía.
El mensaje no es la tristeza
sino lo que no la genera.
Si hablo del dolor,
el mensaje es lo que lo genera,
si hablo del amor,
no quiero que te mires tu interior
sino la dependencia que lo creó.
Somos seres de símbolos y conceptos,
cuando algo se supera lo olvidas,
por eso escribimos lo existente
y de esa manera verlo desde fuera
y que ojos de intrusos lo cuestionen,
pero a veces,
rascamos tanto la herida
que vuelve a sangrar
y aparece nuestra amante
que sin juzgar te incita la poesía.
Pero hay quien se ve en ese sangrado
que él mismo se genera
porque viene a ser una isla
donde nadie más puede entrar
y a salvo uno mismo se queda
rodeado de un foso autístico
que así es entendido por los demás
como estilo, genialidad o privacidad
al que nadie se atreve a traspasar."