31 may. 2008

"Hay días distintos a otros
en los que empapado de deseo
siento como la sangre
circula más rápida.

Coincide con el despertador,
con un sueño agitado,
un sonido de la calle
o los avisos de la vejiga.

Me despierto
y te veo tumbada
durmiendo
tan apetecible
que no te molesto
pues no debo.

Bebo a sorbos mi café,
desprendo mis legañas
y froto mi cara con las manos
para despertar del deseo.

Es entonces
cuando al centrarme en mis ocupaciones
desaparece la excitación
y al verte
sirvo tu café
y bebo del mío
con la mirada perdida
en ninguna parte."

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.