31 jul. 2010

A todos, por motivos pretéritos,

“A todos, por motivos pretéritos,
nos surgen obsesiones afectivas
generadoras de aptitudes personales
que intentan dar significación
al continuo movimiento habitual
del agitado corazón que involuntariamente
se ve obligado a irrigar cada célula
con aquellos nutrientes imprescindibles
sin los cuales la vida dejaría de ser
ese espacio temporal inconcluso
al he hemos llegado sin querer
y al que debemos integrar
en nuestro todo.


Todos, con razones y sin ellas,
convertimos la vida en una búsqueda
donde la paz continuada
pueda ser una finalidad
y ello lo situamos en animales, cosas y personas
con cuya relación percibamos
que esa importancia que nos reconocemos
también es visto desde otras miradas,
pues nuestras necesidades
no entorpecen sino engrandecen
la cotidianidad.


Todos, agonizamos y palidecemos
cuando esto no se encuentra
sustituyendo ésta esperada dicha
por la mirada de uno hacia si mismo,
unas veces enfermiza
otras egocéntrica,
otras ausente,
porque comprendemos que este mundo
no es espejo de nuestro semblante.


Así que este cansado corazón,
al que antes o después aludimos,
se ve obligado a encontrase
donde se vislumbre una posibilidad
con acciones que atraigan
los sentimientos que uno desea para sí,
aunque no siempre con el mismo acierto,
aunque, a veces, ni sea oportuno
ni lata ya la necesidad que lo nombre
ni coincidan en el tiempo
los medios y las fuerzas
para dar luz a lo anhelado
generando sentimientos y acciones
discordantemente conexas
que acallen nuestros motivos pretéritos.”

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.