27 ene. 2013

Una mariposa sucumbió...


"Una mariposa sucumbió
a la espumilla que dejan las olas
en cualquier orilla de cualquier playa.

Libando sus sales con frenesí
no percibió que las olas constantemente
llegan al mismo sitio o incluso mas
y una le mojó las alas
y por la tierra la hizo rodar.

Allí, temblorosa y rebozada quedó
impregnadas sus alas
de fina y pesada arena
sólo le quedaba seguir luchando
contra esa marea que le amenazaba.

Una linda persona en su paseo matutino
esa frenética lucha percibió
y apiadándose de ella con sumo cuidado
de todo resto de arena la libró.

Observó sus frágiles alas
le sopló con sumo cuidado
para que los últimos granitos
libraran de peso su posible volar.

En una vegetación cercana
a la mariposa dejó
quien nerviosamente se aferró
a la primera ramita que notó
abriendo y cerrando las alas
para que el viento las secara
y allí se quedó.

Esta bella mujer decidió irse
dejarla allí a su suerte
con la esperanza de que supiera,
con la certeza de no saber,
si volaría pero atendida
a su vida protegió
y quizá durante cinco minutos mas
después de la necesaria curación
a las circunstancias habituales de su vida
se seguiría enfrentando
como si esa ola
nunca la hubiera atrapado
aunque alguna secuela permaneciera
porque ninguna experiencia vivida
igual nos deja."

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.