de mostrarme los pasos tarde
en vez de en su momento oportuno
para avanzar como los demás…
Esa manía me tiene dislocado.
A cada cual le toca lo que le toca,
y ha de aprender a adaptarse en ello,
con acciones unidas a saber y aprendizaje
que le sitúe en su momento y avance,
reuniéndose así en el traicionero recuerdo.
Pero pocas veces eso me ha pasado,
y ni ahora, ya adulto, casi viejo, casi molestia,
comprendo que fue lo tuvo que ser,
y allí estaba yo,
medio nada,
siendo todo,
intentando no ahogarme dando brazadas,
que fueron suficientes pues ahora lo describo,
aunque sigo en ello, por ser lo que más hago.
A veces nos situamos donde no queremos
porque entre tanta repercusión vital
nos convertimos en expertos ahogándose.
Pocas veces, alguna brazada acertaste,
pero que no reconoces mérito alguno
porque tanto esfuerzo llevan tus músculos,
tanto cansancio sientes en tu vida,
que comprendes que nunca fuiste tú
por aquello de que,
sin querer culpar a nadie,
la vida tiene sus manías.”
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