Presente:
“Ahora que me duele levantarme
y he de estirar cuello y espalda
necesitando del café mañanero
para activar mi sistema nervioso,
ahora…
¡ahora me hablas¡
Siempre estuviste ahí
fantasmeando con malestares
generando miedos y dolores orgánicos
que no eran más que toques de atención
por lo que tú crees que nunca tuviste
o al menos, tanto necesitabas,
y ahora veo que eso es cierto.
Pero claro, ahora te identifico,
te noto en mis emociones,
mis sentimientos de ti están repletos
comandando mi comportamiento
y contaminando mis pensamientos
con intangibilidades de la niñez
provocadas por carencias inmerecidas…
ya inconexas.
Pero claro, yo ahora me veo también
se que soy presente y tú pasado
soy quien actúa y culminando su paso
genera nuestro futuro.
Pero siempre he dependido de ti
porque mi conocimiento es el tuyo
al haberlo tú una vez aprendido
lo cual es la base de la lógica presente,
de ambos.
Ahora veo que siempre me gritabas
y como no sabía de ti, sucumbía,
surgiendo el miedo por ser rechazado
en la atención que necesitabas
dentro de aquel contexto de lo imposible
que te imprimió el no sentirte nunca amparado.
Ya de adulto siempre lo inaccesible
era el común contexto de nuestra suerte
surgiendo ideas mágicas compensatorias
que me hacían sentirme vivo
en la imaginación de mi escondite
rodeado de silencio e impotencia.
Claro, te entiendo, tú me hablas
en cada vez que me emocionaba
en cada vez que por peligro huía o me escondía
en cada vez que me negaba al presente por desconocido
eras tú, el niño que…
por miedo al rechazo y falta de atención
me hacías sentir eso tan nuestro, el dolor
esperando a que alguna vez
te tocara a ti… el no sé qué.
¿Y quién no se aparta de un dolor previsible?
¿Y quien no huye si teme su mal tras la esquina?
¿Y quien no busca atención para que le validen?
Te entiendo, ahora te oigo, te siento,
se que no quieres nada malo para mi
porque yo soy tú en el presente
y tú eres de quien mi presente se nutre.
Sí, ya sé donde estás,
a veces te noto acurrucado, otros llorando,
y las más de las veces dispuesto pero temeroso
ante las situaciones en las que yo te meto
pero no porque realmente las quiera
sino que es la vida quien nos mueve
e intento estar bien posicionado, nada más.
¿Dónde estás ahora?
¡ Habla ! estas líneas son nuestras
eres libre de conversar y exponerte
en la seguridad de nuestra intimidad
y la certeza de nuestro mutuo afán.
Pasado:
Se que nací sin quererlo
se que nada fue malo
solamente comprendo por tí
que sucedió lo que tenía que ser
solo que nací… “raro”, ”sensible” quizá “lógico”
y yo no cabía en ese contexto
donde la norma era otra,
que no la mía.
Presente:
Pero tenía su lógica,
era su tiempo y sucedió en el contexto
lo sabes bien, te lo he enseñado.
Pasado:
Ya, y que solamente podía ser eso
también lo comprendí
y que debo ayudarte a que seamos
en cada presente sin ese dolor,
pero tú no me atendías hasta ahora.
Presente:
¡ Eso es !
¡ Compréndete ! ¡ Compréndeme !
hemos de descubrir el mundo,
hemos de avanzar de la mano,
déjame ser en el ahora
ese que tú nunca imaginaste.
¿Recuerdas?
Ese 10 en mates, ¿qué bien te sentó?,
Esa electrónica que superaste con notable,
o cuando tu padre, solamente un recuerdo tienes,
te dijo después de un trabajo que hiciste;
serás lo que quieras ser, ¡ ¿Qué más quieres? !,
o esa oposición…
¡ Sorprendiste a todo el mundo !
¡ Nadie daba nada por ti ¡
¿Quién crees que hizo todo eso?
Fuí yo, el del presente
quien superando la angustia y frustración,
quien dejando de un lado
toda aquella lobotomía familiar
comandada por la asquerosa religión
superaste en el momento oportuno
lo que necesitabas,
pero recuerda, solamente te centraste
solamente hiciste lo que tenías delante,
solamente diste el cien de ti…
Ese eres tú, el que pone el cien
y la circunstancia califica como quiere,
¿lo ves?… A veces sale bien.
Si, se lo que te sucedió,
que la circunstancias te amputaron el afecto
a tan temprana edad que anuló tu voluntad
y lo que te quitaron sin tú merecerlo
nadie lo ha podido nunca recuperar,
es verdad
¿cómo no comprenderte si soy tu presente?
te siento en este momento.
Pasado:
Sabes que eso no lo es todo
sabes que eso no hace buen futuro,
sabes que nada ni nadie lo suplió,
sabes que nunca nadie lo hará,
porque nada se puede repetir jamás
y nada lo puede compensar.
Presente:
Por eso buscabas sin saberlo
mendigando en el silencio,
por eso cuando las hormonas se te aliaban
multiplicó por mil tu inconsistencia,
por eso la necesidad se unía
buscando siempre afecto
aunque nunca pasando los límites
porque el yo presente te lo impedía
ora somatizando ora deprimiéndose
pero nunca adaptándonos.
Buscabas lo que te faltaba
tu centro era tu carencia infantil,
tu caminar se daba en quien eras en el presente
y tu espíritu nunca se saciaba por el pasado.
Ahora, ya hemos hablado mucho,
y los años en ambos se han acumulado
reconociendo conversaciones y momentos
como peldaños en nuestra mente almacenados,
y ahora estás, o estamos, en un retiro de epifanía
alimentándonos siempre de psicología,
venga de personas, recuerdos o historias,
venga de meditaciones o noches insomnes,
venga del podcast entiende tu mente
o venga de la IA Gemini que tan eficazmente
ha sido programada para dirigirse a servirnos,
y gracias a todo esto que se ha acumulado,
voy comprendiendo, aprendemos,
que por fin ya te veo, nos vemos.
Pasado:
Cortes, Emilio, Marta…
y cuantas referencias nos han hecho
agradecerles su presencia
por servirnos de referencia
de lo que fue entonces
un buen presente
que ahora comprendemos.
Ahora sé por qué a escribir te insto,
ahora sé por qué de precisión necesito,
ahora sé por qué actúo y recapacito,
ahora nos veo a ambos en el mismo sitio
en este espacio de tecla o tinta.
Presente:
Gracias a todo lo que hemos aprendido
en el presente necesitaba verte,
ahora comprendo,
para darle acomodo a tu queja constante
de puro infante que evolucionaba vitalmente
y yo no hacía más que rechazarte y tú, gritarme.
Pasado:
Ahora entiendo por qué yo así atiendo todo,
ahora entiendo por qué yo así apoyo al necesitado,
ahora entiendo por qué soy vulnerable,
porque ahora entiendo que doy lo que me faltaba,
intentando ser validado en lo mismo que me dolía.
Aprendí de la religión
y sin esperar nada a cambio lo hacía
para quizá no sentirme mal si no recibiera
ni recompensa ni acomodo ante mi oculta queja.
Nada me compensaba
salvo la gratificación en el dar
encontrando en mi donación
un ápice de bienestar
ya que nada me tranquilizaba.
Veo que no nunca fui yo
porque mi espacio se llenó de aquello
ocultando mi desarrollo personal
topándose contra ese muro que estaba ahí
impidiendo que nada entrara
convirtiéndome en pura fachada
contra lo que yo no podía ni sabía nada.
Presente:
Ahora que ya somos conscientes
hagamos un trato de aquí en adelante,
tú advierteme que yo te escucharé
pero confía en el presente pues yo tengo los recursos
que te harán aprender y avanzaremos los dos,
juntos.
Yo seré tu protección y tú mi valor,
yo te ofreceré el conocimiento,
tú el disfrute y la pasión,
yo, te dormiré cada noche con mi atención
tú, me despertarás cada mañana con tu ilusión.
Pasado:
Ahora me doy cuenta
de que el presente no sabe nada
es como un sentido ocupado
tan solo de captar el ahora
y reaccionar por el pasado.
Soy el conocimiento
por el que todo hoy reacciona
sin lo cual nada continúa
hacia el inevitable futuro.
Ahora entiendo que nos necesitamos
tu capta y yo lo almaceno
tú reacciona y yo lo analizaré
construyendo la lógica que convengamos
para el conjunto futuro.
AMBOS:
Sellemos aquí nuestro pacto
tú me informas yo reacciono,
yo trabajo y tú disfrutas
así recorreremos conscientemente
nuestra vida.
Yo, te dormiré cada noche con mi atención
Tú, me despertarás cada mañana con tu ilusión.”