“A veces, quizá nunca, quizá siempre,
en este sistema que somos
asociamos nuestros estados al todo
dándole a las dudas existenciales,
a las inconsistencias efectivas,
que son nuestras incomprensiones personales,
un sentido que nos obliga a ser
quizá siempre, nunca o a veces,
como no somos,
pero es necesario, la vida obliga,
y entonces, en ese papel, nuestro ser,
encuentra una forma de no agonizar ante tanta presión,
y sacar adelante,
aquello en lo que por fuerza estamos
y entonces lo llamamos…
quizá amor, pasión, compromiso…
o quizá trabajo o papel social o familiar…
pero en realidad, ese ser que somos
intenta mimetizarse con ese entorno
para salir lo más exitoso posible
porque al no ser connatural lo exige
para poder vivir sin enloquecer.
Suele suceder que a veces, no siempre,
el mimetismo se hace con uno
y entonces, en algunas personas,
aparece ese maquillaje como vida propia
generando un concepto de ese ser
aceptado y acomodado
en el que convive su ser con su deber
y vive bien.
Siempre, generalmente, es constante,
que antes o después todos
nos acomodamos en un estado
en el que por cansancio, convencimiento u obligación
nos comprometemos con algún vital papel,
quizá temperamental, social o reactivo,
y en ello nos queremos ver siempre
porque así los esfuerzos se minimizan
y vivimos mejor, y nada es mejor.”

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