8 jun. 2013

Juan Carlos Andrade, Monina manzano y David Botía


En esta ocasión publico, con el permiso de sus autores, presento una composición generada entre tres amigos de Facebook.

Juan Carlos Andrade compartió una frase, a la que Monina Manzano respondió con un, para mi, maravilloso poema, y me sujió una continuación que será el último de los poemas de este artículo:


Juan Carlos Andrade: 

"Prefiero que quieras darme lo que te falta a que me ofrezcas lo que te sobra."


Monina manzano:
Y bien, despues de tantos dias
de sueños, de ilusiones vanas
¿Que esperas del amor?
Si tus manos estan vacias...
si tu cama esta fria... 
humedecida por tus lagrimas...
¿Como llenaras un hueco
que tu has dejado olvidado
donde iba el corazon
Porque te empeñas en creer 
que tu vida esta acabada
cuando tantas madrugadas
te espere con tanto amor...
Ya no soy la fui antes, sin embargo
Nunca doy lo me sobra...
Pues seria una ofena, una limosna...
y en especial al que implora...
Se da lo que le hace falta al otro,
sin necesidad de pedirlo....
De eso se trata el amor...
Pero no hay peor ciego,
que aquel pobre que cierra sus ojos
y anda por la vida de hinojos,
en busca de un falso amor...
Complacencia es lo que busca...
Expiar sus culpas precisa...
para no morir en su dolor...
Te doy lo que necesitas...
Mas es enorme tu soberbia
solo vez que no te basta,
das la espalda y a otra cosa
cruzas la calle con prisa...
buscando en el olvido...
Tu propio perdon y una vez mas
justificacion a tu desdicha...
Y a llorar una vez mas
por tu tristeza... por tu soledad electa
Para ti la vida perfecta...
Es hacer de tu vida,
un homenaje a la tristeza
y un santuario al dolor.




Monina Manzano
Junio 6 2013
Los angeles se han olvidado que estan aqui para confortar al que sufre por orgullo o soberbia, creyendo que ellos elijen, sin embargo hay un refugio para aquellos... Un lugar ideal... se llamar dar y recibir amor.



David Botía:
“Diosa de la feminidad,
benefactora de mi ser,
¿acaso me oíste cuando hablaba?
eras la alegría de mi vida
que desplazó mi eterna tristeza
y dí lo que me salía del corazón
arriesgándome a revivir impotencias
que en tiempo pasados conocí.

Hablas tu de sueños y días
¿con quién crees que yo soñaba
y agitado me despertaba
pues era pesadilla frecuente
no tenerte a mi lado?
¿Es sólo mi ojo quien está ciego?

Con tus encantadores modales,
esos mismos que me cautivaron,
he hacías callar o que pasara el tiempo
para conseguir lo que,
de ninguna manera querías,
y, ahora, ¿me lo pides?


Me arrojas a mi propia tristeza,
esa que tú misma me potencias
alejándome con esos mismos modales
que aún me enamoran.

Se que no soy lo que quieres,
eso es lo que pienso,
se que no llego a tu inquietud,
es lo que concluyo,
porque así entiendo lo sucedido
pues cuando me acercaba
¿por qué te alejabas?
y cuando yo quería
¿por qué me frenabas?
¿sólo era tu movimiento el válido?

Quizá, esos momentos eran ya...
una muerte anunciada
y por eso ahora
lloro...

Y no enarbolo mi orgullo
ni me excuso en oportunidades
ni me ufano en tus faltas,
sólo pienso
que siento que te amo
pero ya no...
no puedo mirarte a los ojos
no puedo saludarte
ni seguirte la normalidad que quieres
porque donde no hay nada
¿qué gano yo con tu mentira?”

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.