17 ene. 2011

Me trae el recuerdo una situación entre él y ella:

Me trae el recuerdo una situación entre él y ella:

“Quizá fuera por necesidad
que pululaba en contra del viento
atento a aquellas fragancias
delatadoras del objetivo de su afán
que antecediendo al sentido de la vista
delataría la cercanía de esa apetencia
que ese día le empujaba a vivir,
comparando en su cerebro
cuantas fragancias, colores y formas
fuera captando involuntariamente.

Con cuerpo tenso ante dichas señales
buscaba en las ráfagas de aire
la dirección de la que provendrían
esos selectos aromas premonitorios
de lo que sólo él y ella
llegarían a experimentar
en un acto inimaginable
de mutua apasionada necesidad.

Un viento fresco provocador
transportaba señales, muy diluidas,
de lo que debía ser finalidad,
así que se orientó en su dirección
y a cada metro con mas fuerza percibía
que la causa de su día estaba cerca
y aumentando la velocidad
se apresuró, cerrando los ojos,
a dejarse guiar por la penetrante fragancia
convirtiéndose en guía de su avance.

En esta esperanza empezaron a formarse
imágenes en su mente claras y nítidas,
colores, formas y aromas
que idealizaban la belleza que buscaba
consiguiendo que el pensamiento se embelesara
de lo que debía ser el augurio
con el que su vista ansiosa de pasión
debiera distinguir entre tanta variedad
concretando así su apasionado anhelo.

Al abrir los ojos, divisó en la distancia,
un balanceo de suma sensualidad
que le hizo aminorar la marcha
para enfocar la mirada en dicha forma
que aunque quedaba aún lejana
ya era preludio de alegría.

Conforme se acercaba,
con tensión ansiosa,
sabedor de que no podía abordarla
sin mas remedio comenzó la danza
que en torno a ella la centrara,
unas veces adelante, otras hacia atrás,
con movimientos delicados,
suaves, sin brusquedades,
de vez en cuando rozaba su piel
intentando acompasarse con la brisa
para que le ayudara a aumentar la sensación
que por grata le haría abrirse
a la aceptación de su compañía.

Notaba como su cuerpo se estremecía
cuando con leves roces la recorría
de arriba a abajo su figura
por delante y por detrás,
con la humildad del penitente.

Ella iba captando la energía
que al coincidir con su anhelo
poco a poco permitiría
que los roces se prolongaran
para transformarse en abrazos,
unas veces suaves otros penetrantes
que le abrirían por apetecido
a la aceptación de su compañía.

Ella, a veces, lo compelía a retirarse
para susurrarle sus fragancias
abriendo sólo un poco de su ser
y así captar también
el olor que él expelía
cuando al acercarse por la incitación
exudara por sus glándulas
señales de afinidad,
humedades apetecidas
premonitorias de la unión.

Entonces, ella se abrió
dejándose ver cuanto de maravilla
a él le excitara para con ella
poder rozarse en eternos abrazos
que condujeran a lo inevitable
con salivas y dientes,
movimientos apasionados
y agitaciones extenuantes,
horas que parecen segundos,
minutos de deseos de no terminar
segundos de miradas penetrantes.

Y quedó todo consumado
cuando ambos se fundieron en común fragancia
que dejó marcada la flor,
despeinada y descolocada
el sumo acto de la polinización.”

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.